Día de las niñas y niños por nacer

Declaración de los Obispos de la Provincia de Entre Ríos

“Fallo de la Corte Suprema de la República Argentina despenalizando el aborto" - Dr. Julio Emilio Puiggari

“Recibir con amor y gratitud el Don de la Vida” Mensaje de Mons. Martín de Elizalde osb - 25 / 03 / 2009

CUARESMA - Una oportunidad de Vida - 40 días por una Vida

Carta pastoral del Arzobispado de Rosario a los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos

La Vida Humana - otros aportes para comprenderla, amarla y cuidarla -

Reflexión - 25 de Marzo de 2008

Carta Abierta - 8 de Diciembre de 2007

Carta pastoral del Arzobispado de Rosario a los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos (Rosario, Argentina, 25 de junio de 2007)

Desgrabado del programa de TV “María Esperanza del Mundo” – 25/03/2007

Declaración de monseñor Eduardo María Taussig, obispo de San Rafael, en la Marcha por los Derechos del Niño por Nacer realizada en la diócesis (San Rafael, 25 de marzo 2007)

Homilía de monseñor Jorge Luis Lona, obispo de San Luis, en la solemnidad de la Anunciación del Señor y en el día del Niño  por Nacer (25 de marzo de 2007)

Mensaje de monseñor José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario con motivo de la celebración de la Anunciación del Señor y del Día del Niño por Nacer (25 de marzo de 2007)

“Sonrisas frustradas de Dios” Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata

Sermón del obispo diocesano, Mons. Héctor Cardelli 25 de marzo de 2007  en  el  Campito  de la Virgen.

COMUNICADO DEL OBISPADO DE SAN NICOLÁS SOBRE "ANTICONCEPCIÓN DE EMERGENCIA" O "PILDORA DEL DÍA DESPUÉS"

Videoconferencia mundial de teología,domingo, 1 octubre 2006 : "El embrión humano, uno de nosotros"

SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR - Homilía de monseñor Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás en la basílica de Nuestra Señora de San Nicolás - (25 de marzo de 2006)

Extraído de una charla del P. Daniel Ange, teólogo.

Declaración sobre los derechos de los niños y niñas por nacer

Homilía del Sr. Arzobispo Card. Jorge Mario Bergoglio, sj, en la Santa Misa en la UCA con motivo de la Jornada Por la Vida, del 25 de marzo de 2004

De la Homilía de Mons. Mario Maulión en el Santuario de San Nicolás, 25 de Marzo de 2001

 

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De la Homilía de Mons. Mario Maulión en el Santuario de San Nicolás, 25 de Marzo de 2001

En la misa central de este cuarto domingo de Cuaresma en el Santuario Diocesano María del Rosario de San Nicolás, Mons. Mario Maulión hizo una enfática defensa de la vida por nacer, e instó a orar para que con la ayuda de Dios todos podamos salir de esta crisis que vive el país.

En su alocución el Obispo de San Nicolás hizo referencia a la celebración de la Encarnación del Señor y dijo: "El Niño por nacer en el seno de María nos lleva a alabar al Señor por el milagro de cada vida que comienza. Y nos lleva a comprometernos a todos a defender, cuidar, promover a todo niño por nacer. Y a erradicar todo intento de impedir o destruir la vida por nacer".

A tono con el pedido de la Conferencia Episcopal Argentina que días atrás solicitó a todos los pastores rezar por el país junto a sus fieles, Mons. Maulión citó frases de la Carta de Cuaresma que SS Juan Pablo II escribió para toda la Iglesia donde anunciaba la dimensión social del perdón y la reconciliación. "Como creyentes estamos llamados a elevar incesantemente nuestra oración al Señor.

La honda crisis moral que vivimos como argentinos no se resuelve con nuestro esfuerzo humano y a nivel exclusivamente económico" "Tenemos que orar por todos".

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Homilía del Sr. Arzobispo Card. Jorge Mario Bergoglio, sj, en la Santa Misa en la UCA con motivo de la Jornada Por la Vida, del 25 de marzo de 2004

El Sí de María abre la puerta a un largo camino: el del Hijo de Dios entre nosotros. Hoy comienza este andar del Señor quien "pasó haciendo el bien", curó nuestras heridas con sus llagas, proclamó nuestro triunfo con su Resurrección. Jesús camina en medio de su pueblo ya desde el seno de su Madre; quiere seguir todos nuestros pasos incluso el camino del niño por nacer. Se hizo igual a nosotros en todo menos en el pecado. Este acontecimiento cambia radicalmente la existencia humana. El Señor asume nuestra vida y la eleva al orden sobrenatural. La presencia del Verbo de Dios venido en carne transforma, sin negarlo, todo lo humano, lo eleva, lo coloca en la dimensión del Reino de Dios. Así, Jesús por nacer ilumina también la vida de la persona en el vientre de su madre. Desde nuestra fe -por el misterio de la Encarnación del Verbo- lo humano, lo que está en el orden de la ley natural, adquiere la nueva dimensión sobrenatural que, sin negar la naturaleza, la perfecciona, la lleva a su plenitud.

Con este acontecimiento se abre una nueva perspectiva para considerar el origen y el desarrollo de nuestra vida y, en el caso que nos ocupa, Cristo en el seno de María es clave hermenéutica para comprender e interpretar el camino, la vida. Y los derechos del niño por nacer, para entender más nítidamente lo que ya, al respecto, nos dice la ley natural. Jesús se hace niño. Jesús comienza como todo niño y se integra en la vida de familia. La ternura de la madre hacia ese hijo que viene, la esperanza del padre (adoptivo en este caso) que ha apostado al futuro de la promesa, el paciente crecer cada día un poco más hasta el momento de ver la luz, todo esto que se da en la gestación de los niños, con Jesús adquiere una nueva significación que ilumina la comprensión del misterio del hombre y marca nuestra existencia con valores que florecen en actitudes: ternura, esperanza, paciencia. Sin estas tres actitudes (ternura, esperanza, paciencia) no se puede respetar la vida y el crecimiento del niño por nacer. La ternura nos compromete, la esperanza nos lanza hacia el futuro, la paciencia acompaña nuestra espera en el cansino pasar de los días. Y las tres actitudes constituyen una suerte de engarce para esa vida que va creciendo día a día.

Cuando estas actitudes no están, entonces el niño pasa a ser un "objeto", alejado de su padre y de su madre, y muchas veces "algo" que molesta, alguien intruso en la vida de los adultos, quienes pretenden vivir tranquilos, replegados sobre sí mismos en un egoísmo paralizante. Desde el seno de su Madre Jesús acepta correr todos los riesgos del egoísmo. Ya nacido, pero niño aún, fue sometido a la persecución de Herodes quien "mataba a los niños en su carne porque a él lo mataba el miedo en su corazón". Hoy también a los niños, y a los niños por nacer, los amenaza el egoísmo de quienes sufren la sombra de la desesperanza en su corazón, la desesperanza que siembra miedo y lleva a matar. Hoy también nuestra cultura individualista se niega a ser fecunda, se refugia en un permisivismo que nivela hacia abajo, aunque el precio de esa no-fecundidad sea sangre inocente. Hoy también estamos influenciados por un teísmo biodegradador de lo humano; ese teísmo spray que pretende suplir a la gran Verdad: "el Verbo es venido en carne". Hoy también la propuesta cultural a replegarse sobre sí mismo en una dimensión egoísticamente individualista se construye a costa de los derechos de las personas, de los niños. Estos son rasgos del Herodes moderno. La Encarnación del Verbo, Jesús niño por nacer en el Vientre de María, nos convoca una vez más a la valentía. No queremos degradarnos en la cultura facilista que nos anula y que siempre -porque mata de a poco- termina siendo cultura de la muerte. Queremos reivindicar la presencia de Cristo ya en el seno de su Madre, presencia que resitúa la realidad del niño por nacer. Aquí se fundamenta nuestro Sí a la vida, un Sí motivado por la Vida que quiso compartir el que es nuestro Camino. En Cristo la centralidad del hombre como obra maestra de la creación llega a su plenitud. Participando de esa plenitud comprendemos más profundamente el misterio del hombre desde el instante de su concepción y el orden deontológico natural que regula esta vida.

En este día de la Encarnación del Verbo quiero pedirle a nuestra Madre, la Virgen María, que nos ponga junto a Jesús. Que haga crecer en nuestros corazones actitudes de ternura, de esperanza, y de paciencia para custodiar toda vida humana, especialmente la más frágil, la más marginada, la que menos puede defenderse. Así sea.

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Declaración sobre los derechos de los niños y niñas por nacer

Todos los niños y niñas por nacer tienen derecho :


Los niños y niñas por nacer tienen derecho a que la sociedad y sus representantes velen por ellos, para que nadie les impida su natural desarrollo y nacimiento.
Nosotros , los adultos, tenemos la feliz e incuestionable obligación de ser la voz de los que no tienen voz, y también tenemos el derecho de ver crecer, nacer y sonreír a quienes son y serán los que continuarán la obra de mejorar este mundo en el cuál todos vivimos. El futuro de nuestro país y del mundo depende de los niños y niñas por nacer y de sus familias.

Julia E. Gómez Caride de Mouriño

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Extraído de una charla del P. Daniel Ange, teólogo.


"Es Dios quien me ha dado la vida, que me ha amado, porque para Él amar es dar la vida. Si me dio la vida es porque me deseó... 'quiero que tú existas', aunque mis padres no me hayan deseado. Dios me ha deseado, de otro modo no existiría. Aunque la vida me hubiese sido transmitida fuera de la plenitud de amor, humanamente hablando, aunque si la transmisión de esta vida lo fue en un acto de violencia y el corazón de Dios está revuelto, aún en ese caso Dios me da la vida. Quizás pude haber sido concebido en un pecado, pero aún así Dios me dio el Espíritu Santo.
Y muchos de ustedes, jóvenes de esta generación, están heridos profundamente porque tal vez no fueron deseados ni circundados de amor. Un joven llorando me decía: 'mi mamá el otro día me dijo que yo nací por error', y yo respondo en el nombre de Dios, jamás, jamás, jamás tú eres el fruto de un error. Aún cuando según tus padres eres el fruto de un accidente, tú, en cambio, eres el fruto del corazón de Dios. Dios da la vida incesantemente, a cada segundo continúa dándome la vida porque me ama. Ciertamente, Dios sabía que llegaría yo a un mundo signado por el mal y el pecado, sabía perfectamente que quizás lo habría de abandonar, que por años iba a renegar de Él, que lo traicionaría, que quizás transcurriría toda mi vida fuera de su luz, y pese a todo me dio la vida porque sabía que su luz vencerían a mis tinieblas, que su perdón sería más fuerte que mi pecado, que su misericordia es más grande que mi miseria y que la última palabra espera a la luz, a la misericordia, a la vida, a Él..."

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SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR - Homilía de monseñor Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás en la basílica de Nuestra Señora de San Nicolás
(25 de marzo de 2006)

Queridos hermanos:
Estamos celebrando este 25 de Marzo la Solemnidad de la Anunciación, día en que el ángel le anuncia a la Virgen María que va a ser la Madre de Dios. Por tanto es la Fiesta de la Encarnación de Jesús, es decir cuando el Hijo Eterno del Dios Eterno se hace Hombre. Este día también celebramos en la Argentina, igual que en otras partes del mundo, el día del Niño por Nacer.
Podemos preguntarnos por qué. La respuesta es más que sencilla: nada mejor que mirar a Jesús que se hace hombre en el seno de María Virgen para darnos cuenta que la vida humana comienza en el mismísimo instante de la concepción, y que debe ser cuidada y amada desde ese momento.
Hoy en día escuchamos con dolor aún entre los mismos cristianos, como se pone en duda la vida del niño en la panza de su mamá tan sólo por haber sido concebido en determinadas circunstancias. Que no son siempre ni las mejores ni las queridas para traer un niño al mundo. Pero que de ninguna manera nos pueden hacer dudar sobre el derecho a vivir que esa criatura lleva consigo.
Tampoco los dones de la maternidad y paternidad se viven hoy la con la profundidad y alegría de realizar el sueño de Dios, de procrear, es decir, ser papá o mamá, participar del acto creador del mismo Señor. También ahí se plasma la “imagen y semejanza” con que Él nos creó.
En el mundo entero, y particularmente en nuestro país hoy, se está promoviendo una mentalidad y una conducta antivida. De esto nos damos cuenta por la cantidad de propuestas legislativas y programas que surgen desde los gobiernos para instalar la despenalización del aborto, la desvalorización de la familia, de la maternidad y paternidad, la propaganda para vivir una sexualidad despersonalizada e irresponsable. Creo que es más que evidente que este no es el Sueño de Dios para con el hombre. ¿Qué debemos o podemos hacer?
En primer lugar, como pastor de la Iglesia, tengo la firme convicción que no podemos permanecer indiferentes. Resuena en mí aún el acuciante grito del gran Papa Juan Pablo II: “Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente”, cuando hablaba sobre el abominable crimen del aborto. También recuerdo su exhortación a toda la Iglesia en la Encíclica “Evangelium Vitae”: “y su acuciante llamado a todos y a cada uno, en nombre de Dios: ¡respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana! ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!” (EV 5).
En segundo lugar, invito a todos, sacerdotes, religiosos y laicos de esta querida Diócesis de San Nicolás, que el Señor y la Iglesia me confiaron, y a todos los fieles que visitan como peregrinos este Santuario de María, a celebrar y proclamar con renovado fervor el don de la vida. Los invito a todos a elevar nuestra mirada y nuestro corazón al Cielo pidiendo a Jesús y a su Madre que nos den la fuerza necesaria para no flaquear frente a tanta mentira y violencia. Nuestra esperanza no está en una guerra de discursos sino en la certeza que anunciando cada día con más amor y fidelidad el Evangelio de la Vida construiremos entre todos la “Cultura de la Vida”.
Si me preguntan cómo hacerlo quiero responder con las palabras del Papa Benedicto XVI en su primer Carta Encíclica “Dios es amor”: “...la mejor defensa de Dios y del hombre consiste precisamente en el amor” (DCE 31c). Sólo desde una mirada de amor sobre el hombre y la mujer de hoy podremos descubrir lo que necesitan y por lo que sufren. Sólo amándolos podremos saber responder a sus necesidades y consolar su dolor. Sólo redescubriendo el Amor de Dios por cada hombre, que comienza en el momento en que es concebido en la panza de su mamá, podremos experimentar ese ardor del Espíritu en nuestro corazón que nos invita, por no decir que nos empuja, a cuidar, promover y defender toda vida humana.
Por todo esto quiero que esta Casa de María, que con su presencia y su mirada de Madre nos recuerda el Amor de Dios por sus hijos, se transforme en un Santuario que, a imagen de Jesús en María, geste la cultura del amor y del cuidado de la vida que cada hijo de este pueblo argentino necesita.
¡Que desde este Santuario se anuncie con fuerza y fidelidad el valor de la vida humana en todo su esplendor!
Que todos, quienes acudimos al encuentro de nuestra Madre del Cielo encontremos la luz y el fundamento que encienda nuestros corazones para alentar e irradiar a toda la sociedad una renovada Catequesis que valorice la Vida humana con el mismo amor que nuestro Padre Dios soñó para todos sus hijos.
Los bendigo de corazón.

Mons. Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás

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Videoconferencia mundial de teología,domingo, 1 octubre 2006 : "El embrión humano, uno de nosotros"

Gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, participaron teólogos desde Roma, Manila, Ratisbona, Taiwán, Johannesburgo, San Petersburgo, Sydney, Nueva York, Bogotá y Madrid.

- Desde el primer momento de su existencia, Dios ama a todo embrión humano, hermano de todos los hombres y mujeres.
Ésta fue la conclusión a la que llegó la última videoconferencia mundial de teología.

-Introdujo y clausuró el encuentro «on-line», desde el Vaticano, el cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la congregación para el Clero, quien presentó el misterio y la dignidad del embrión humano con palabras del profeta Jeremías, cuando éste dice a Dios: «Porque tú me has formado, me has tejido en el vientre de mi madre; yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente». Ante todo –dijo- «hemos escuchado la reafirmación del carácter inviolable de la naturaleza biológica de todo hombre, pues forma parte constitutiva de la identidad personal del individuo en el transcurso de toda su existencia».

En las diversas intervenciones -añadió- se argumentó teológicamente que «la manipulación genética, cuando no es terapéutica, es decir, cuando no tiende al tratamiento de una patología del patrimonio genético, debe ser radicalmente condenada».

En ese caso –aclaró- «persigue modificaciones de manera arbitraria, de manera que induce a la formación de sujetos humanos con patrimonios genéticos diferentes y establecidos según la propia discreción. La eugenesia, la creación de una raza humana superior, es una aplicación aberrante».

Basándose en las intervenciones de los teólogos que se acababan de escuchar, el cardenal subrayó que «el proyecto de clonación humana representa una terrible desviación a la que ha llegado una ciencia sin valores».

«Detener el proyecto de clonación humana es un imperativo moral que tiene que traducirse en términos culturales, sociales, y legislativos», afirmó.

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COMUNICADO DEL OBISPADO DE SAN NICOLÁS SOBRE "ANTICONCEPCIÓN DE EMERGENCIA" O "PILDORA DEL DÍA DESPUÉS"

La gran controversia que generó días pasados la decisión del Ministerio de Salud de la Nación de incluir la "anticoncepción hormonal de emergencia" también llamada "Píldora del día después" en el Programa Nacional sobre Procreación Responsable y Salud Reproductiva, Ley 25.673, que permite la promoción y entrega gratuita de todos los métodos anticonceptivos que deberán ser de carácter reversible, "no abortivos", motiva a este Obispado a iluminar la conciencia de los fieles y del pueblo de la Diócesis de San Nicolás reafirmando la enseñanza de la Iglesia sobre el valor sagrado de la vida humana desde la concepción, verdad que asume nuestra Constitución Nacional en su artículo 75, inciso 22.

Particularmente sobre dicho fármaco y a fin de aclarar sus efectos abortivos en términos de la misma ciencia, transcribimos parte del comunicado del  Consorcio de Médicos Católicos de la Resolución 232/2007, que explica: "...actúa fundamentalmente impidiendo la implantación del embrión en la mucosa del útero. Por lo tanto, ese embrión -ser vivo y persona humana- la madre lo expulsará de su organismo como si se tratara de una menstruación. Eso, en lenguaje médico, es simplemente: un aborto...En algunos casos, la píldora puede actuar inhibiendo a los espermatozoides que quieren penetrar en el útero a través del cuello uterino, otras veces puede inhibir la ovulación (en ambas situaciones actuaría como anticonceptiva) pero en la gran mayoría de los casos, produce serias alteraciones de la mucosa uterina (en su etapa progestacional), impidiendo que el embrión -que llegó al útero a través de la Trompa de Falopio- pueda implantarse en dicha mucosa. Y si no se implanta, el embrión muere y se expulsa." (Declaración hecha el 13-03-2007).

El Obispo de San Nicolás, Mons. Héctor Cardelli, invita y exhorta a la comunidad diocesana  a crecer en una firme convicción de  respeto a toda  vida humana desde el momento de la concepción, ofreciendo  respuestas evangélicas para educar en una vivencia responsable de la sexualidad y en el cuidado de la vida como responsabilidad y tarea de todos. Por ello, alienta y acompaña una propuesta pastoral que , desde un acompañamiento humano comprometido, propicia espacios de encuentro, escucha  y contención para acoger a la mujer embarazada cualquiera sea su situación. Interactuando con toda la red social de ayuda comunitaria comprometida en la búsqueda de soluciones humanitarias a las problemáticas cada vez más complejas que se presentan, provenientes particularmente de los sectores más desprotegidos.

Como Iglesia, que es Madre y Maestra de Humanidad, no debemos cansarnos de anunciar, cada vez con mayor fuerza y claridad, una de las verdades más elementales. Así lo definió el Siervo de Dios Juan Pablo II: "una confirmación precisa y firme del valor de la vida humana y de su carácter inviolable y al mismo tiempo, un acuciante llamado a todos y a cada uno, en nombre de Dios: ¡respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana! ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!" (Evangelium Vitae 5)

San Nicolás, 25 de Marzo de 2007 en el Día del Niño por Nacer.
Vísperas de la Solemnidad de la Anunciación del Señor

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Sermón del obispo diocesano, Mons. Héctor Cardelli
25 de marzo de 2007  en  el  Campito  de la Virgen.

Nadie ha visto nunca a Dios, si el amor de Dios permanece en ustedes, Dios está en medio de ustedes ( 1 de Juan) no somos autónomos en la línea del Bien; es decir, no surge, no tiene su origen en nosotros: es Dios quien nos lo regala para que nosotros, con su amor, podamos animar nuestras relaciones con los demás, en especial, con quienes más necesitan.
Ese amor tiene una fuente inagotable que es Dios!
Ese amor tiene un receptor que somos nosotros!

Si nuestro recipiente es chico, el amor tiene poca cabida y apenas tendrá fuerzas para modificar nuestra conducta; en cambio, si nuestro recipiente es grande, ancho, profundo, el amor lo llenará y abundará su presencia, se  notará rápidamente su acción entre nosotros y su alegría y su paz reinarán en nuestras relaciones.
Así, Dios se hace presente en nosotros y entre nosotros, nos anima de su misma ternura y misericordia, nos hace su presencia en el mundo ayudando avalorarnos, a reconocernos hermanos, a mejorar las conductas, a cambiar el mundo, haciendo de nuestra historia, una historia santificada por la presencia activa de Dios.
Jesús es la expresión máxima de este amor de Dios y Él nos dejó el mandamiento nuevo para amarnos como Él nos amó !

Lo vemos en María, a tal punto de estar gravida de Dios, llena de gracia, con un fruto bendito en su vientre. Hoy nuevamente queremos recordar la Encarnación del amor, a tal punto que se hace embrión en las entrañas de María, para irradiar al mundo esa gracia tan grande, sin la cual no podríamos vivir ni sería posible el amor de caridad entre nosotros. Dios amor se hace presente en Jesús, para que amándonos como Él nos ama, lo hagamos presente a Dios en el mundo.
Recordemos, ahora, el valor y el sentido sobrenatural que tiene la vida humana, aún antes de nacer, es un nuevo recipiente de amor, destinado a hacer presente a Dios entre nosotros; ya, desde su concepción, está abierta a recibir el amor de Dios a través de su mamá, de su familia, de sus semejantes y hasta de sus propios gobernantes. Es un nuevo instrumento capaz de contagiar al mundo del amor de Dios. La dimensión sobrenatural de la persona nos enseña el valor trascendente que tiene y la misión que el mismo Dios, al hacernos capaces de amar, nos encomienda; tal es el respeto y el tratamiento que le debemos al niño por nacer, sabiendo que Dios tiene ese proyecto con cada uno, y que se cumplió plenamente en Jesús, desde el seno materno: Hágase tu Voluntad -dijo María- y selló la alianza de amor entre Dios y los hombres.

También vemos el amor de Dios que no mira la fragilidad en el pecado, sino la dignidad para lo que nos creó.
El pecado agrieta el recipiente para contener el amor y la persona se vacía de esa fuerza, quedando expuesta en su debilidad e incapacidad para hacer el bien.
Dios mira ese corazón agrietado y lo socorre con su amor y misericordia para que el ser humano recupere la dignidad original, no pegue más y alcance el objetivo de ser testigo de ese amor a Dios, aún después de haber fallado en la respuesta.
Tal es el hecho de la mujer que nos presenta hoy el Evangelio. El amor es más poderoso que el pecado, el amor plenifica más que el egoísmo, el corazón humano encuentra quietud cuando su encuentra con el de Dios.

Desde este Campito, queridos peregrinos, llevemos enarbolado el propósito de amar.
Fuimos creados para el amor desde el seno materno, dejémonos inundar del amor de Dios que mejora nuestras relaciones y habrá más respeto y valoración por la vida; sabremos reconocer nuestra fragilidad y nuestra dignidad, como nuestra vocación de ser testigos del amor.
María lo ejercitó a lo largo de toda su vida, lo recibió de Dios y lo entregó, pues Cristo mismo es quien da el alimento y lo recibe; Él parte el pan y lo aumenta, lo reparte y lo multiplica, porque es dando como se recibe, no se agota porque es infinito. Como en Ella, también haga Dios su obra en nosotros!
Amén.

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“Sonrisas frustradas de Dios”
Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata

A comienzos del presente año, el 7 de enero, el Papa Benedicto XVI bautizó en la Capilla Sixtina a trece niños recién nacidos. En su homilía incluyó este párrafo, tan expresivo y bello: "Cada niño que nace nos trae la sonrisa de Dios y nos invita a reconocer que la vida es don suyo, un don que es preciso acoger siempre con amor y conservar con esmero en todo momento". Es oportuna la cita para ilustrar el "Día del niño por nacer", que se celebra el 25 de marzo.

Esta visión teológica de la vida humana tiene su correlato y su aval científico en las certezas proporcionadas por la biología, la genética, la embriología y el derecho. En el instante en que el espermatozoide fecunda al óvulo se hace presente un nuevo ser humano. Es preciso recordarlo con admiración: el embrión unicelular es una persona humana genéticamente identificable que inicia el maravilloso proceso de su crecimiento; a los seis o siete días debe implantarse en la mucosa uterina para proseguir su desarrollo vital hasta el momento de salir a luz. Allí, en el seno de su madre, esa pequeñísima criatura encuentra su nido, su hogar.

El insigne genetista Jérôme Lejeune decía: "Aceptar el hecho de que una vez producida la fertilización ha surgido un nuevo ser humano, ya no constituye una cuestión de gustos u opiniones. La naturaleza humana del ser humano, desde la concepción a la vejez, no es una hipótesis metafísica, sino una evidencia experimental". Lo mismo expresaba Jean Rostand, premio Nobel de biología: "Existe un ser humano desde la fecundación del óvulo. El hombre, todo entero, ya está en el óvulo fecundado; está todo entero, con todas sus potencialidades". Al adherir a la Convención de los Derechos del Niño, en 1989, nuestro país formuló esta reserva: en la noción de "niño" debe entenderse incluido "a todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los 18 años de edad". Este instrumento jurídico ha sido incorporado a nuestra Constitución.

Sin embargo, en la Argentina de hoy, se intenta -con celo digno de mejor causa- frustrar, suprimir, la sonrisa de Dios. No podemos pensar otra cosa si reparamos en los dichos y en las decisiones de funcionarios de la actual administración. El ministro de Salud de la Nación dispuso el reparto gratuito, en todos los hospitales y centros sanitarios, de la "píldora del día después". Su par de la provincia de Buenos Aires se sumó inmediatamente a la iniciativa. Presentan esta solución como un anticonceptivo de emergencia, y pretenden hacer creer a la población que no tiene efectos abortivos. Más aún, ambos quieren ser reconocidos como luchadores contra el aborto. ¡Otra, muy diversa, es la verdad! La píldora en cuestión puede actuar inhibiendo la ovulación o la penetración de los espermatozoides en el útero, pero su finalidad principal consiste en producir tales alteraciones en la mucosa uterina que impiden la implantación o anidación del embrión.  El nuevo ser ya concebido, si no se implanta, muere y es expulsado. Eso es un aborto; microaborto, lo llaman algunos, como si dijéramos: un "pequeño" asesinato. Las autoridades y algunos titulados expertos en bioética se valen de un subterfugio para justificar el estrago: afirman -sin fundamento científico- que la vida humana comienza con la implantación del embrión en el útero. Antes de ese momento sólo habría un conjunto de células, no un ser humano; lo llaman pre-embrión. Esta distinción es arbitraria; ni la biología ni la embriología la avalan, pero se la usa como argumento para asegurar que puede eliminarse el fruto de la concepción. Habría que alertar, de paso, sobre el grave daño que puede provocar en la mujer la ingestión de esas pastillas sin controles clínicos previos y sin un seguimiento posterior. ¡Y todo esto se presenta como un progreso para la salud de la población!

Los proyectos oficiales que se están poniendo en práctica fomentan el acceso prematuro de los adolescentes a la actividad sexual; se les ofrece una falsa seguridad: información parcializada, preservativos y  anticonceptivos. Se puede recurrir también a una solución más radical; la esterilización quirúrgica está al alcance de varones y mujeres jóvenes, a partir de los 21 años. En declaraciones recientes, el ministro de Salud de la Nación se complace en los resultados iniciales de esta castración colectiva. Se felicita además de que en la despoblada Patagonia haya arraigado la mentalidad anticonceptiva; lo considera un logro sanitario. En cambio, parece lamentar que en las provincias del Norte las familias se empeñen en tener hijos; para el ministro eso equivale a una enfermedad. En suma, es evidente que se están ejecutando las políticas eugenésicas y antinatalistas propuestas pro Sir Francis Galton, ideólogo del imperialismo británico, adoptadas luego por los Estados Unidos para los países subdesarrollados y promovidas actualmente por las Naciones Unidas. Sus amargos frutos serán la disminución de la población, la destrucción de la familia, la deseducación de la juventud, la decadencia cultural y moral de la Nación. Esta agresión a la vida con cobertura sanitaria nos arrebata la esperanza, nos priva de la sonrisa de Dios.

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Mensaje de monseñor José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario
con motivo de la celebración de la Anunciación del Señor y del Día del Niño por Nacer
(25 de marzo de 2007)

 
La solemnidad de la Anunciación del Señor, que celebraremos el próximo lunes 26 de marzo nos invita a tener presente la grandeza del Evangelio de la vida que el Señor vino a proclamar y anunciar, y a reflexionar sobre el profundo valor que tiene para nosotros cristianos el momento de la concepción y la trasmisión de la vida. En efecto, al concebir un hijo, el hombre y la mujer son un reflejo vivo de la paternidad de Dios y trasmisores de este verdadero don.
No solo como cristianos o herederos del Evangelio de la vida, estamos llamados a defender la vida y protegerla,  sino también como hombres y mujeres sentimos en nuestro interior la voz de la conciencia que nos insta a defenderla con la luz natural de la razón .
Como nos dice el Papa Benedicto XVI "La gramática trascendente, es decir, el conjunto de reglas de actuación individual y de relación entre las personas en justicia y solidaridad, está inscrita en las conciencias, en las que se refleja el sabio proyecto de Dios. Como he querido reafirmar recientemente, creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad" (Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, 2007).
Desde el momento de la concepción, late en el seno materno una vida, que es persona. Y a su vez, el primer derecho de una persona es su vida. Sólo reconociendo y admitiendo este primer derecho, podemos defender los demás.
No podemos hacer acepción de personas ni discriminar quién debe vivir o quien no, ya que toda vida debe ser defendida y protegida. Una sociedad, en la que deseamos vivir sin intolerancia ni exclusión alguna, la vida debe ser reconocida como un derecho igual para todos.
Pienso en particular en los niños no nacidos, víctimas indefensas del aborto; en los niños que sufren necesidades vitales para su crecimiento, en los ancianos y enfermos que no son atendidos suficientemente, en tantos otros seres humanos y hermanos nuestros  marginados y excluídos, en los que sufren o mueren a causa de un modelo de sociedad que lleva el signo de "la cultura de la muerte, en contraste con el mensaje evangélico. " ( Juan Pablo II, Iglesia en América, nº 63). Ante esta realidad, la comunidad eclesial debe comprometerse más en defender la cultura de la vida (cfr. ibidem).
Por ello, este año, el 26 de marzo, celebrando la Encarnación del Hijo de Dios, y conmemorando el día del Niño por nacer, recordemos en nuestras parroquias y comunidades el don de la vida,  y la defensa de la vida como un derecho para todos, y pidamos por esta intención.
Que la Santísima Virgen del Rosario, Madre del Autor de la Vida, no permita que de ningún modo se hiera o vulnere la dignidad humana de la vida.

Mons. José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario

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DÍA DEL NIÑO QUE TIENE DERECHO A LA VIDA, QUE TIENE DERECHO A NACER

Homilía de monseñor Jorge Luis Lona, obispo de San Luis,
en la solemnidad de la Anunciación del Señor y en el día del Niño  por Nacer
(25 de marzo de 2007)

Cristo pudo haber creado su cuerpo humano de la nada, como un cuerpo plenamente adulto y vigoroso.
Pero eligió ser el Niño Dios, como un Niño por Nacer. Eligió ser concebido en un vientre de mujer, y ser dado a luz por su Madre en un lugar muy pobre. Su vida infantil tuvo que ser preservada de la sentencia de muerte que Herodes dictó contra Él.
El Dios verdadero quiso ser verdadero hombre de ese modo. Quiso ser Jesucristo a partir de la condición frágil e indefensa del ser humano que es concebido como un Niño por Nacer.
Hoy, Herodes se anticipa a Belén, y cada año en todo el mundo millones de niños mueren antes de nacer. Y en muchos casos, mueren antes de poder siquiera anidar en el refugio protector del vientre materno. La “píldora del día después” se encarga de transformar al nido en cámara mortuoria.
En nuestra pobre Patria, la defensa de los fármacos abortivos reúne elementos que ya hemos aprendido a reconocer: protección solapada de intereses económicos, “campañas de opinión” hábilmente sincronizadas, violencia legalizada  e impune... Y por supuesto, invocaciones a los derechos humanos que dejan cuidadosamente afuera al Niño por Nacer. En estos tiempos en que se pretende odiar la “exclusión” social, el Niño por Nacer es el “excluido” por excelencia; se lo excluye de la vida fingiendo que todavía no existe. Ni siquiera se le concede el derecho a ser considerado víctima. Se lo trata como a un subproducto sin vida de la moderna farmacología.
 Pero no es así. El Niño por Nacer es Cristo, Cristo de nuevo Crucificado, inocente e indefenso. Cristo semejante  a todo niño por nacer porque El quiso ser concebido así, como uno de ellos.
 Y quiso nacer como cada uno de nosotros, los que hoy vivimos porque no fuimos excluidos, porque se nos permitió ver la luz del sol, porque se nos concedió el derecho a nacer.
 Ese es el destino que Dios quiere, para todo niño por nacer.

Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis

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Declaración de monseñor Eduardo María Taussig, obispo de San Rafael,
en la Marcha por los Derechos del Niño por Nacer realizada en la diócesis
 (San Rafael, 25 de marzo 2007)

"En el día de los derechos del niño por nacer, establecido hace dos años en la provincia de Mendoza por la ley 7.349, movido exclusivamente por el amor a Dios y a la verdad, a la vida y a nuestros hermanos, ante recientes hechos acaecidos en nuestra patria, considero oportuno volver a afirmar que:

  1. Toda vida humana es sagrada y los hombres debemos siempre respetarla y cuidarla, desde el primer instante de su concepción hasta el último momento de su muerte natural.
  2. El uso de la llamada “píldora del día después” o “anticonceptivo de emergencia”, de libre comercialización en nuestro país y puesto a disposición gratuitamente en el sistema público de salud es siempre, desde un punto de vista objetivo, gravemente inmoral.
  3. Ocultar el potencial abortivo que contiene este fármaco es una mentira cruel y un dolo desleal, que manipula la libertad y vulnera el derecho de los ciudadanos a una información completa.
  4. De ningún modo es moralmente justificable cooperación alguna, de palabra o de hecho, con su utilización.
  5. El recurso a la objeción de conciencia es legítimo y, más aún, obligatorio cuando se agotaron otras instancias, para cuantos puedan verse presionados (agentes de la salud, funcionarios, empleados, docentes, etc.) a su recomendación o distribución por cualquier autoridad.

Invocamos a la Santísima Virgen María, cuya fiesta litúrgica de la Anunciación celebraremos este año el próximo lunes 26, para que ilumine y fortalezca a todo el pueblo de Dios a vivir con confianza y alegría el evangelio de la vida.

Mons. Eduardo María Taussig, obispo de San Rafael, Mendoza

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Desgrabado del programa de TV “María Esperanza del Mundo” – 25/03/2007

Nota : Agradezco la desgrabación de María Ángeles , quien ha corregido el texto sin alterarlo, pues lógicamente al ser una entrevista, no es un escrito tan prolijo; y agradezco al Sr Enrique Moltoni , a sus compañeros y producción , la invitación que me hicieron para celebrar juntos este día tan especial.

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Enrique Moltoni: “El año pasado estuvo con nosotros y la quisimos convocar  nuevamente porque con su libro y con su prédica y con su manera de trabajar sobre este tema las cosas que hace July conmueven. Hola July bienvenida.

July: Muchas gracias!

E.M.: El día del niño por nacer…, un tiempo muy especial del año en tiempos tan difíciles

July: Si, bueno, ahí está el desafío y ahí está el compromiso, y como dice el Papa “convertirnos para convertir”.

Es una época difícil pero es una etapa del año maravillosa: el día de la Anunciación, de la Encarnación, el día donde Jesús se encarnó en María y comenzó a vivir en el Santuario de María. Por eso  insisto un poco  en esta devoción,  a rezarle a Jesús en el seno de María estos 9 meses. Así como le rezamos a Jesús Misericordioso o a Jesús en la cruz, rezarle a Jesús en el seno de María, y a María primer Sagrario porque nunca están el uno sin el otro.

A veces en algunas charlas donde  hay gente que duda del comienzo de la vida les digo ¿ustedes se imaginan - charlas a católicos o a cristianos - se imaginan la Encarnación  de Jesús… que haya sido solo la persona y no el alma? Nadie puede imaginarse un 25 de marzo donde no estuviera allí todo Jesús y El lo hizo para hermanarse con nosotros  y recorrer el mismo camino. Jesús estaba allí en cuerpo y alma,  no cuerpo solo. Nadie duda de esto, de hecho lo santificó a San Juan en el seno de Isabel.

Entonces lo mismo pasa con todos nosotros, estamos allí en cuerpo y alma desde el momento de la concepción. Entonces si es pre-embrión, si 7 días, si 14 días, todas esas discusiones son teorías del hombre que inventa para explicar algo que no entiende o justificar... Pero mirándolo a Jesús y mirando esta devoción, y mirando lo que El nos muestra tan claramente y que sabían muchos santos  antes de que tengamos las ecografías y todo esto que ya lo muestra,  es muy fácil: Jesús se encarnó para hacerse uno de nosotros en cuerpo y alma y esto es lo que también nos lleva a comprender mejor;  y  creo que allí se va a enraizar este camino para levantar la cultura de la vida teniéndolo presente a Jesús mismo y a María.

…E.M:
July, quería agregar algo usted

July
: si, con respecto a lo que decía Agustina sobre este velo. También he trabajado en lo que ella hace y tiene mucho que ver el lenguaje. Nosotros, los que queremos salvar estos bebes y luchar por la cultura de la vida, luchar en el buen sentido,  tenemos que ir cambiando el lenguaje;  ya estoy tratando de no llamarlo más aborto porque esto esconde una realidad. En realidad es un infanticidio prenatal, porque sino pareciera que es otra cosa que un homicidio o un asesinato. No es un aborto espontáneo de una mujer que tiene un problema, es una decisión premeditada, es un infanticidio prenatal. La costumbre social de decir: voy a tener un hijo, vas a tener un hermanito, hay que cambiarla por “ tenés un hijo que va a nacer en marzo, tenés un hermanito que lo vas a conocer primero por ecografías y después va a nacer en tal fecha”. Esto culturalmente es muy importante porque sino se niegan estos nueve meses. Por eso es tan importante esta figura de Jesús en el seno de María nueve meses porque ha habido históricamente una poco de negación de esos nueve meses y todo iba a ocurrir solo allá con el nacimiento.

Y también tiene que ver con esto,  se ha creado en junio del año pasado una Red Internacional de Oración por la Vida, la llamamos RIO por la Vida es el logo, la página es www.rioporlavida.net .

La idea es hacer como Juan Pablo II nos pidió en la Evangelium Vitae, “una oración urgente por la vida que abarque el mundo entero”. Ya hay más de 60 agrupaciones y países que se han sumado a esto, lo pueden ver en la página, y la idea es el Ora et Labora:  rezar para que Dios nos ilumine el camino, para convertirnos para poder convertir, para convertirnos para poder saber cómo llevar bien este mensaje, porque si somos malos mensajeros o malos instrumentos no podemos convencer ni convertir y la vida de estos chiquititos…, hace poco nació una nietita chiquitita que todavía no llegó a pesar tres kilos y  yo pensaba: pensar que hay gente que puede matar esta personita tan tierna, esta vida tan especial que Dios ha creado. Entonces hay pedirle a Dios que nos ilumine a ser mejores instrumentos porque también tenemos que ver nuestras propias falencias y errores para poder mejorar el mensaje.

Enfocan el cuadro

E.M.: Ahí vemos a María con su prima Isabel en este encuentro de amor que realmente marca la historia del mundo. Isabel en su vientre lo tenía  a Juan y María en su vientre lo tenía a Jesús.  Juan le iba a preparar el camino y María que es el primer Sagrario hoy en este tiempo tan especial nos marca lo que es la vida no? Yo diría si a la vida, no a la muerte. En tu libro July decís cosas muy importantes en relación a estos temas que realmente nos conmueven y a estos temas que realmente tenemos que debatir con muchísima responsabilidad

July:
Si, más que decirlo yo,  en el libro hay unas reflexiones y oraciones mías , pero casi todo  ha ido llegando a mis manos, textos de Papas, de santos, de personalidades, y también de siglos pasados, de San Bernardo, de Santa Teresita que decía: “el momento más importante y que yo  más celebro es el día en que Jesús fue más pequeño: el día de la Encarnación”. Y como la Madre Teresa decía: “en este encuentro de los dos niños por nacer, de Juan y Jesús, allí ya estaba Juan anunciándolo a Jesús porque saltó en el vientre de Isabel”, y realmente hay tanto!. Cuando iba descubriendo todo esto a partir que surgió la devoción en julio de 1999,  decía ¿cómo esto no lo hemos visto antes? Habrá mucha gente que si lo había visto, pero no era algo que se conociese, que llegara a la gente, no era algo popular, y es muy importante que nosotros podamos transmitirlo y difundir. Por supuesto que con estas estampas, con el libro y con todo este trabajo de las páginas no se lucra,  todo es para defender y proteger la vida.

Y hacernos cargo porque a veces tenemos quizás una forma… y esto lo aprendí en este camino de la Devoción; hace 21 años que soy voluntaria en este tema y al principio quizás era más.. una lucha con los abortistas  y después me di cuenta que teníamos primero, como decía antes, convertirnos para convertir y ver qué es lo que ven ellos en nosotros, que testimonio ven. Por ejemplo cuando los novios se van a casar y dicen: … por ahora no queremos tener hijos…, el testimonio que  damos ¿es realmente que tomamos la vida como un don de Dios,  como una gracia, como una enorme felicidad? Porque ellos nos están mirando para ver si se convierten o no. Y esto es importantísimo.

Así como el cambio de lenguaje,  del que yo hablaba antes, y leer todo lo que nos dicen Juan Pablo II, Benedicto, la madre Teresa, Santa Teresita, San Bernardo. Es maravilloso uno dice ¿cómo sabía este hombre en el siglo IV que había vida desde el momento de la concepción? Todo esto uno lo va descubriendo y se le abre un mundo maravilloso y esto también es nuestra responsabilidad, son como varios frentes: está la responsabilidad de rezar, de informarnos y después con todo ese bagaje transmitir en obras, y con la propia vida, el testimonio. Y cuando hablo de “con la propia vida” hablo no sólo de lo que hacemos cotidianamente sino en la propia vida, en la propia familia, vivirlo. No digo que sea fácil pero que es un camino maravilloso y es el mejor camino sin duda, y  así puede ser que vean en nosotros aquello que nosotros decimos, porque sino estamos diciendo una cosa pero no demostrándolo en los hechos.

Y bueno, esto de Río por la Vida surgió un poco por eso. Surge a raíz de la Devoción a Jesús en el Santuario de María y con la idea de que todos mejoremos y podamos transmitir mejor este mensaje.  Hago muchísimo hincapié en esto y a los jóvenes también, porque a la juventud le gustan los desafíos.  Y quizás en el desafío y en el decir…bueno nosotros somos una nueva generación… ahí el mal se aprovecha y los desvía por otro camino. Bueno, pongámosles el desafío de ser cristianos.

¡Que más desafío tuvo María en su vida, que más desafío, porque Ella se animó, le dijeron “vas a ser la madre de Dios”, y se largó a lo de Santa Isabel con una fe y sin saber. Podría haberse quedado tranquilamente diciendo bueno… tengo a Dios en mi seno, me quedo acá cuidándolo, y sin embargo confió en que Dios se iba a ocupar de San José, en que iba a irle bien en el camino, confió en lo de Santa Isabel, confió en lo  que harían después, no sabía ni en donde iba a nacer Jesús. Tuvo una fe que nosotros tenemos que imitar y transmitir para que la gente no tenga miedo. Lo decía siempre Juan Pablo II “no tengáis miedo”, esa frase a mi me quedó para siempre.

En general al aborto muchas veces lleva el miedo, el miedo en algunos casos, y una ideología poblacional en otros casos, que se aprovechan del miedo. Si logramos quitar el miedo, aquellos que poblacionalmente quieren eliminar especialmente a los pobres, se verán sin gente miedosa.

E.M.:
July Mouriño realmente agradecerte y July yo quiero que leas esta oración en la parte final de María Esperanza del Mundo, que es muy importante, de tu libro

July:
gracias a ustedes!

Oración a Jesús en el Santuario de María (completa)

E.M.:
Gracias July. ¿Cuántos nietos tenés?

July:
7…11 en realidad, 7 con nosotros y 4 con Dios

E.M.:
Que disfrutes estos días tan importantes en San Nicolás. Sé que vas a estar viviendo la fiesta de la Anunciación del Señor y bueno que Dios te bendiga por el trabajo que haces.

July:
Igualmente, muchas gracias!

Jesús en el Santuario de María

Tú que cuando estabas en el vientre de María
con Tu compañía la ayudaste a comprender,
Tú que ibas creciendo y con amor te cobijabas
pidiéndole a Dios Padre  nuestra fe  fortalecer,
Tú que cuando fueron  a ayudarla a Isabel
Juan reconocía Tu divinidad de Rey.
Tú, abre estos ojos
haz que puedan comprender.
María ya sabía que Tú un día partirías
y que Ella aceptaría con amor Tu voluntad,
por eso mientras pudo tenerte dentro de  Ella
gozaba Tu presencia exenta de ansiedad.
Que sea Tu vida chiquita
la que enseñe a perdonar,
que sea Tu vida pequeña
la que cuide a las demás,
que todos los “ por nacer”
hallen en Tu querer
refugio, amor y ternura.
Haz que te puedan ver.
Jesús, hijo y hermano,
Jesús, Padre y Amor,
Jesús, danos la mano,
Jesús, borra el dolor.
Jesús,
Dios encarnado,
Jesús, Dios y hermano,
Jesús por nacer.
Jesús con María,
Jesús peregrino,
Jesús de la Vida,
Jesús salvación,
Jesús Dios y humano,
salva a los hermanos,
que están por nacer.
Amén.

Nada obsta a la Fe y Moral católicas para su publicación.
Revdo. Mons. JOSE LUIS DUHOURQ - Censor
Puede imprimirse.
S.E.R. Mons. MARIO J. SERRA
Buenos Aires, 22 de septiembre de 1999

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Carta pastoral del Arzobispado de Rosario a los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos (Rosario, Argentina, 25 de junio de 2007)

1. Amamos profundamente la vida

La encarnación del Verbo de Dios(1) y el nacimiento del Salvador ponen de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano. Amamos profundamente la vida, y toda acción que vaya contra la vida del hombre repercute en nuestro corazón, y toca una parte central de nuestra fe.

El Concilio Vaticano II llamó nuestra atención sobre las múltiples formas en que se puede menospreciar y atentar contra la vida humana. Y al respecto decía Juan Pablo II: «Por desgracia, este alarmante panorama, en vez de disminuir, se va más bien agrandando»(2).

Se ha ido produciendo un cambio cultural, con aspectos que anteriormente no se imaginaban. Nos encontramos con quienes justifican un cambio inexplicable en el respeto a la vida, ya enraizado en el corazón del ser humano; así como algunas acciones netamente en contra de la misma. Hay opciones, que antes eran rechazadas de manera unánime por la ética y el sentido moral y, que hoy poco a poco han llegado a ser socialmente aceptables, como si cada vez nos costara más percibir la distinción entre lo que es bueno y lo que no lo es, en particular, en relación al valor de la vida(3).

Como en un círculo, estas conductas influyen negativamente y se manifiestan en las legislaciones, “el derecho originario e inalienable a la vida se pone en discusión o incluso se niega sobre la base de un voto parlamentario, o por la manifestación plebiscitaria de una parte, aunque sea mayor, de la población”(4); y a su vez las leyes, las normativas y ordenanzas también influyen, a veces en forma paulatina, a veces en forma repentina, en nuestras conductas.

No obstante, si las leyes positivas y las normas ya no resultan pedagogas para proteger toda vida humana, y los argumentos comunes a la razón no se reflejan en sus contenidos, no vamos a desalentarnos ni dejar de promover el valor de la vida.

Para afianzar con perseverancia y claridad nuestra convicción profunda sobre “el sentido del hombre, de sus deberes y derechos”(5); contamos con los fundamentos de la naturaleza y de la ética; y al mismo tiempo nos ilumina la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia, sobre el valor sagrado e intangible de la vida; y su defensa permanente desde el seno materno hasta la muerte natural.

De este modo, lo hacemos con la luz de la razón, en nuestra condición de hombres y mujeres, y también como cristianos, guiados y fortificados por el Evangelio de la vida. Así, todos los condicionamientos y los esfuerzos por imponer el silencio no van a acallar la voz del Señor que resuena en la conciencia de cada uno de nosotros(6).

2. No olvidemos la vida del niño por nacer.

Las normativas que tienen como finalidad facilitar inmediatamente y por igual la interrupción del embarazo para casos de aborto no punible, y los dictámenes sobre el proyecto de ley orientado a reglamentar los casos existentes actualmente en el Código Penal, quieren evitar cualquier posibilidad dilatoria o pedido de autorización judicial o administrativa.

Sin embargo, no se dice nada sobre quién va a considerar y atender los derechos del niño por nacer, sabiendo que “el derecho a la vida es el primer derecho natural de la persona humana, preexistente a toda legislación positiva, y que resulta garantizado por la Constitución Nacional”(7).

La facilidad y celeridad para considerar los casos propuestos, más allá de otras cuestiones jurídicas y de su interpretación, nos obligan a hacernos la pregunta inevitable, - que me mueven a escribirles -, sobre la vida del niño por nacer; acerca de la que no se dice absolutamente nada, como si esta vida no existiera, o el niño por nacer fuera un injusto agresor.

Esta pregunta, no está centrada en un prejuicio religioso, de un sector de la población, como se ha dicho; ni tampoco quiere menospreciar los derechos de la mujer; sino que busca una respuesta, y reclama nuestra atención en favor de la vida del niño, cuando esta se pretende eliminar.

Sobre todo, cuando sabemos que la vida humana comienza con la fecundación, y que este es un hecho científico con demostración experimental; y que no se trata de un argumento supuestamente metafísico, ni de una hipótesis teológica, y mucho menos de la creencia de algunos, cómo no vamos a buscar una respuesta a las siguientes preguntas.

¿Cómo no preguntarnos, quién le advertirá suficientemente a la madre que en su seno hay desde el primer instante de la concepción una nueva vida, que debe ser protegida; y le ayudará a valorar la grandeza de la maternidad?

¿Quién será el responsable de hacerle ver que en su vientre no lleva un conjunto inorgánico de células o, una especie de malformación que puede ser extraída, como se ha dicho repetidamente?

¿Cómo no advertirle también a ella sobre el tiempo y las semanas de vida del niño por nacer transcurridas en su seno materno, sabiendo que éste tiene derecho a nacer, a vivir y morir dignamente?.

¿Cómo no pensar en ofrecer a la futura madre otros caminos alternativos, y brindarle a ella la protección y la legítima ayuda después del nacimiento, o el camino de la adopción, que respetando la vida, le permita al niño crecer y vivir en una familia?

¿Deben ser los médicos y los agentes de la salud, fieles a sus principios éticos y profesionales, quienes deban ocuparse de estas advertencias; y ser discriminados anticipadamente, si quieren velar no sólo por la salud de la madre sino también por la vida del niño por nacer?

Se puede sostener, sin que esto implique querer dejar de atender a la mujer, ni descuidar nunca su salud física y psíquica, sino todo lo contrario; que la norma que intenta reforzar la práctica del aborto en estos casos, sin considerar la vida del niño por nacer, y sin prevención ni referencia al mismo, implica abandonar y olvidarse de una vida humana.

Asimismo, sin atender en estos casos la vida en el seno materno, de la que no se habla; y sin la conciencia de los daños de todo orden, que no dependen de una creencia o prejuicio confesional, a los que se exponen a la madre y al niño por nacer, con la pronta inducción de un aborto; se orienta prácticamente a facilitar su aceptación sin límite alguno.

La calidad de atención que necesita recibir cada mujer y la futura madre, también exige la protección del niño por nacer.

Solidaridad y red por la vida

Con esta grave inquietud pude reunirme y conversar durante estos días con los dirigentes de los Movimientos y Asociaciones de la familia, con los responsables de los Equipos en favor de la vida, y con médicos e integrantes de la pastoral de la salud, que trabajan en la Arquidiócesis, los que manifestaron su profunda preocupación por estos procedimientos que no tienen en cuenta la vida del niño por nacer y que renovaron su empeño por defender la vida.

Sabemos que ha habido mujeres embarazadas con problemas de verdadera complejidad social y familiar, inclusive con riesgo de la propia salud, que recibiendo la debida atención y valorización personal, y confiando también en la providencia de Dios, aún cuando pensaron en algún momento en no tener a su bebé, pudieron continuar adelante con su embarazo. De este modo, alcanzaron un cuidado responsable de sus propias vidas y la de sus futuros hijos, y llegaron a ser mamás.

Por ello, es más que necesario que todos nos impliquemos activamente para que ninguna mujer embarazada se vea en una situación de soledad, falta de apoyo y carencia de ayuda solidaria; de tal manera que para ella el aborto nunca se presente como una salida o una solución.

Por nuestra parte, el Hogar de Madres, el Secretariado de la Familia y los Movimientos y Asociaciones que lo integran, Grávida, el Equipo de adopción del Movimiento Familiar Cristiano, Caritas, y otras instituciones e iniciativas en favor de los niños por nacer y ya nacidos, unidos a otros cristianos y personas de buena voluntad, quiere formar y ofrecer una red en favor de la vida, para valorarla decididamente, así como para alentar a las futuras madres en situaciones particulares a querer recibir a sus hijos, y proteger a los ya nacidos.

En este empeño de todos, confío que están particularmente unidos los sacerdotes, que a través de la predicación y de la Catequesis de Iniciación y de preparación a los sacramentos, del trabajo con los matrimonios y las familias en nuestras parroquias y comunidades, pueden enseñar, valorar y difundir el Evangelio de la vida.

Deseo que todos podamos estar unidos y renovar un fuerte compromiso por la vida, lo cual también implica una conciencia solidaria hacia los niños ya nacidos, y hacia sus madres, especialmente si sufren la pobreza y cualquier otra necesidad. Todos podemos estar unidos en esta misión, los cristianos, y los que pertenecen a otras religiones; sabiendo al mismo tiempo que el compromiso por la vida no es solo para los creyentes, sino para todos.

Como dice el Santo Padre Benedicto XVI “En este mundo, donde el hombre debe aprender cada vez más a reconocer y respetar a su hermano, la Iglesia quiere dar su contribución al servicio de la comunidad humana, iluminando siempre profundamente la relación que une a cada hombre con el Creador de toda vida y que funda la dignidad inalienable de todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural”(8).

Encomiendo estas intenciones a Nuestra Señora del Rosario, Patrona de la Ciudad que lleva su nombre y de la Arquidiócesis, a la vez que los saludo fraternalmente en el Señor.

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Carta Abierta - 8 de Diciembre de 2007

Si un niño es una persona desde el momento de la concepción, como lo fue Jesús en el Santuario de María, no podemos denominar su asesinato con un nombre diferente al asesinato del ya nacido, porque al que matan es una persona, mujer u hombre, en una determinada etapa de su desarrollo.

1-Yo sugiero, humilde, pero insistentemente, cambiar la terminología y llamar el asesinato de un bebe en el vientre de su madre o en una congeladora de embriones, infanticidio o filicidio prenatal. No llamemos más aborto al infanticidio prenatal. Llamarlo aborto esconde una realidad. En realidad No es un aborto espontáneo derivado de un problema del embarazo, es una decisión premeditada, es un infanticidio prenatal.

2-En el caso de que el bebe muera naturalmente antes de nacer , no deberímos decir: "he perdido a un bebe ", Dios que en Su infinito Amor lo ha creado y le ha dado la vida, lo ama y no lo abandona, no importa cuanto tiempo su vida dure en esta tierra....,Él no deja que esa vida, que ese bebe "se pierda ", en todo caso ese bebe está en el cielo, esperando la promesa de la resurrección, o quizás ya estén , en su inocencia, junto a María, Su Madre.

3-También debemos cambiar la costumbre social de decir: voy a tener un hijo o vas a tener un hermanito, por tenemos un hijo que va a nacer en marzo, tenés un hermanito que lo vas a conocer primero por ecografías y después va a nacer en tal fecha”.

Esto culturalmente es muy importante porque de lo contrario, nosotros mismos estamos negando con nuestro lenguaje estos nueve meses que intentamos proteger y darles Luz.

Por esto , además de todo...( www.jesusenmaria.com.ar ), es tan importante la devoción a Jesús en el (seno ) Santuario de María, durante los nueve meses que Jesús estuvo En María y María Con Jesús.

July de Mouriño

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Reflexión - 25 de Marzo de 2008

Les envío esta reflexión unos días antes, EL Domingo de Ramos , dado que el 25 estaré en el Santuario de María del Rosario en San Nicolás; y porque también creo que es oportuno tengamos en cuenta esta fecha y sus circunstancias ..durante toda la Semana Santa.

* Hoy recordamos que Jesús se encarnó, se instaló en el Santuario ( seno santo ) de María, su Madre.
Esta experiencia nueva para El , lo habrá maravillado, pues si bien El mismo, como Dios, la había creado, ahora lo vivía, y veía como poco a poco su cuerpo se nutría , se anidaba, crecía , y recibía el amor, el alimento necesario , sin ruido, sin calor ni frío.
Todo Allí era apacible y maravilloso.

El sabía a lo que venía , y la cruz que le esperaba, también de Su Resurrección, pero vivía ESE momento con amor y con paz, pues aunque sabía de las vicisitudes que pasarían con María y José, El como todos nosotros , ahora estaba allí protegido y amparado, y disfrutaba ese momento.

Y así debería ser la vida de todos las personas en el seno de sus madres.

La aceptación social del aborto es la raíz de la cultura de la muerte ya que , como decía la Madre Teresa : “El aborto mata la paz del mundo...Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento.” “Todo país que acepta el aborto es porque su gente no ha aprendido a amar, sino que recurre a la violencia para obtener lo que quiere.” “ Estoy convencida de que los gritos de los niños cuyas vidas han sido truncadas antes de su nacimiento, hieren los oídos de Dios. Jesús entregó su vida por amor a nosotros. Así, una madre que está pensando en abortar debería ser ayudada a amar…”

Como dijo Juan Pablo II, “la negación de la Encarnación conduce a la cultura de la muerte”

Jesús también sabía que el demonio le declararía la guerra a Dios, Creador de la Vida, allí, en el sitio en que comienza la vida, y trataría de hacer que se perdieran almas y vidas …y sembrar la desesperanza.
Pero aunque el demonio se jacte de todos los bebes asesinados por el aborto, la manipulación, la experimentación, el congelamiento de embriones, etc, y así desafíe la Vida y el Amor de Dios, está desesperado, ya que no logra el triunfo sobre Dios, pues Jesús YA ha vencido a la muerte, y además todos esos bebes , con su sangre de mártires, van regando y haciendo crecer las conciencias, y llevando una a una las almas de sus madres arrepentidas , o padres, o de los médicos o parteras o legisladores, y así cada vez más almas van al cielo, ya que Jesús ha derramado su sangre por los pecados de todos los tiempos.

Es en estos tiempos en que parece expandida la “cultura de la muerte”,
( que no es sólo el aborto, es la eutanasia, las drogas ,la pornografía ,la violencia sexual, la marginación, etccc,
pero, insisto, cuya raíz es el aborto ),

que Dios hizo surgir
la Devoción a “Jesús en el Santuario de María”, y a “María, primer Sagrario”,

para que todos veamos en Jesús pre-nato a todos los niños por nacer , y veamos
la maravillosa Vida en el seno materno,
la dignidad Divina de la maternidad,
y la Misericordia en Su Creación.

Esta realidad, esta verdad, este contemplar a Jesús, nueve meses EN María , hace que profundicemos en el amor y en la importancia de respetar toda vida desde el momento de su concepción y hasta su muerte natural, porque todo niño por nacer es semejante a Jesús, es hermano de Jesús. No podemos decir que no es una persona, no podemos decir que no se la ha tenido en cuenta en la Creación. y como consecuencia es una verdad que nos compromete a rezar, promover la cultura de la Vida, y amparar la vida de los niños y niñas por nacer , también ayudando a sus madres y padres.
www.jesusenmaria.com.ar

Dios sabe de nuestras flaquezas, PERO INTENTEMOSLO ¡!!!
El no quiere nuestra tibieza, omisión o indiferencia, El nos quiere “ instrumentos para salvar más almas y vidas” , especialmente con la ORACIÓN que nos muestra el camino de nuestra acción.

Por eso es importante reflexionar en esta Semana Santa …

En este día tan especial, recemos para que todos los bebes por nacer , como lo fue Jesús ,
estén felices viviendo y creciendo en el seno de sus madres.

*Los invito también a conocer la Red Internacional de Oración por la Vida , RIO por la Vida .
En la web . www.rioporlavida.net, conocerán más de que se trata, sabemos que hay muchas redes de oración y cuantas más mejor!, pero RIO por la Vida , tiene un fin específico y no los compromete a ninguna afiliación, solo a REZAR UNIDOS .Cuenta ya con la oración de 73 agrupaciones , de 19 países, y cientos de amigos que a su vez reenvían las intenciones. Pero necesitamos que “llegue a todo el mundo”, como lo pidió Juan Pablo II, en la Evangelium Vitae.

Julia E. Gómez Caride de Mouriño
Buenos Aires, Argentina

 

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La Vida Humana

Sabía ud que :

-La unión del óvulo con el espermatozoide genera la concepción, que es el origen de la vida del ser humano, surgiendo un ser humano distinto, con su carga genética o genotipo propio, exclusivo.

-Desde ese instante ese nuevo ser humano ya tiene su sexo, que lo determina el espermatozoide, y su grupo sanguíneo.

-También en ese momento de la concepción se determina el color de los ojos y de la piel, así como otras características físicas.

-La información del nuevo genoma guía desde el estadio unicelular el desarrollo embrionario :
-El cigoto desde el instante mismo de la fecundación comienza a moverse y a desarrollar operaciones por si mismo, iniciando el proceso de auto-lectura de su propio mensaje genético.

- Desde el punto de vista biológico, todo el desarrollo sucede desde el principio hasta el final de manera autónoma.
- La información para dirigir esos procesos viene del embrión mismo, de su genoma.

-Su corazón comienza a latir entre los 18 y los 25 días.

- Un poco más adelante las huellas digitales están ya señaladas , son muy pequeñas. Si se pudiera tomar una fotografía y ampliarla, obtendríamos perfectamente sus huellas y ya se le podría dar su carnet de identidad. Estas huellas ya no cambiarán hasta el final de su vida.

- “En biología cada individuo se identifica en el organismo cuya existencia coincide con su ciclo vital, es la puesta en marcha de un ciclo vital independiente lo que define el inicio de una nueva existencia biológica individual que se desarrollará en el tiempo atravesando varias etapas hasta llegar a la madurez y después a la conclusión de su arco vital con la muerte. Un nuevo individuo biológico humano, original respecto a todos los ejemplares de su especie, inicia su ciclo vital en el momento de la penetración del espermatozoide en el ovocito”. (doctora Anna Giuli, bióloga molecular «Inicio de la vida humana individual. Bases biológicas e implicaciones bioéticas»)

- “El niño no nacido aún es una realidad viniente, que llegará si no lo paramos, si no lo matamos en el camino. Pero si se miran bien las cosas, esto no es exclusivo del niño antes de su nacimiento' el hom­bre es siempre una realidad viniente, que se va haciendo y realizando, alguien siempre inconcluso un proyecto inacabado, un argumento que tiende a un desenlace”. Julián Marías

-“A veces se usa una expresión de refinada hipo­cresía para denominar el aborto provocado; se dice que es la «interrupción del embarazo» Los partida­rios de la pena de muerte tienen resueltas sus dificultades. ¿para qué hablar de tal pena, de tal muer­te? La horca o el garrote pueden llamarse «inte­rrupción de la respiración» (y con un par de minutos basta), ya no hay problema. Cuando se provoca el aborto o se ahorca no se interrumpe el embarazo o la respiración, en ambos casos se mata a alguien. Julián Marías

-de la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos:

Artículo 3
Cada individuo tiene derecho al respeto de su dignidad y derechos, cualesquiera que sean sus características genéticas. Esta dignidad impone que no se reduzca a los individuos a sus características genéticas y que se respete el carácter único de cada uno y su diversidad.

Artículo 6
Nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características genéticas, cuyo objeto o efecto sería atentar contra sus derechos humanos y libertades fundamentales y el reconocimiento de su dignidad.

Artículo 10
Ninguna investigación relativa al genoma humano ni ninguna de sus aplicaciones, en particular en las esferas de la biología, la genética y la medicina, podrá prevalecer sobre el respeto de los derechos humanos, de las libertades fundamentales y de la dignidad humana de los individuos o, si procede, de grupos de individuos.

- Para concluir, las palabras del Santo Padre Benedicto XVI : "El amor de Dios no hace diferencia entre el recién concebido, aún en el seno de su madre, y el niño o el joven o el hombre maduro o el anciano. No hace diferencia, porque en cada uno de ellos ve la huella de su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26). No hace diferencia, porque en todos ve reflejado el rostro de su Hijo unigénito, en quien "nos ha elegido antes de la creación del mundo (...), eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos (...), según el beneplácito de su voluntad"

Julia E Gómez Caride de Mouriño
Noviembre 2008

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Carta pastoral del Arzobispado de Rosario a los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos (Rosario, Argentina, 25 de junio de 2007)

1. Amamos profundamente la vida
La encarnación del Verbo de Dios(1) y el nacimiento del Salvador ponen de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano
. Amamos profundamente la vida, y toda acción que vaya contra la vida del hombre repercute en nuestro corazón, y toca una parte central de nuestra fe.

El Concilio Vaticano II llamó nuestra atención sobre las múltiples formas en que se puede menospreciar y atentar contra la vida humana. Y al respecto decía Juan Pablo II: «Por desgracia, este alarmante panorama, en vez de disminuir, se va más bien agrandando»(2).

Se ha ido produciendo un cambio cultural, con aspectos que anteriormente no se imaginaban. Nos encontramos con quienes justifican un cambio inexplicable en el respeto a la vida, ya enraizado en el corazón del ser humano; así como algunas acciones netamente en contra de la misma. Hay opciones, que antes eran rechazadas de manera unánime por la ética y el sentido moral y, que hoy poco a poco han llegado a ser socialmente aceptables, como si cada vez nos costara más percibir la distinción entre lo que es bueno y lo que no lo es, en particular, en relación al valor de la vida(3).

Como en un círculo, estas conductas influyen negativamente y se manifiestan en las legislaciones, “el derecho originario e inalienable a la vida se pone en discusión o incluso se niega sobre la base de un voto parlamentario, o por la manifestación plebiscitaria de una parte, aunque sea mayor, de la población”(4); y a su vez las leyes, las normativas y ordenanzas también influyen, a veces en forma paulatina, a veces en forma repentina, en nuestras conductas.

No obstante, si las leyes positivas y las normas ya no resultan pedagogas para proteger toda vida humana, y los argumentos comunes a la razón no se reflejan en sus contenidos, no vamos a desalentarnos ni dejar de promover el valor de la vida.

Para afianzar con perseverancia y claridad nuestra convicción profunda sobre “el sentido del hombre, de sus deberes y derechos”(5); contamos con los fundamentos de la naturaleza y de la ética; y al mismo tiempo nos ilumina la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia, sobre el valor sagrado e intangible de la vida; y su defensa permanente desde el seno materno hasta la muerte natural.

De este modo, lo hacemos con la luz de la razón, en nuestra condición de hombres y mujeres, y también como cristianos, guiados y fortificados por el Evangelio de la vida. Así, todos los condicionamientos y los esfuerzos por imponer el silencio no van a acallar la voz del Señor que resuena en la conciencia de cada uno de nosotros(6).

2. No olvidemos la vida del niño por nacer.
Las normativas que tienen como finalidad facilitar inmediatamente y por igual la interrupción del embarazo para casos de aborto no punible, y los dictámenes sobre el proyecto de ley orientado a reglamentar los casos existentes actualmente en el Código Penal, quieren evitar cualquier posibilidad dilatoria o pedido de autorización judicial o administrativa.

Sin embargo, no se dice nada sobre quién va a considerar y atender los derechos del niño por nacer, sabiendo que “el derecho a la vida es el primer derecho natural de la persona humana, preexistente a toda legislación positiva, y que resulta garantizado por la Constitución Nacional”(7).

La facilidad y celeridad para considerar los casos propuestos, más allá de otras cuestiones jurídicas y de su interpretación, nos obligan a hacernos la pregunta inevitable, - que me mueven a escribirles -, sobre la vida del niño por nacer; acerca de la que no se dice absolutamente nada, como si esta vida no existiera, o el niño por nacer fuera un injusto agresor.

Esta pregunta, no está centrada en un prejuicio religioso, de un sector de la población, como se ha dicho; ni tampoco quiere menospreciar los derechos de la mujer; sino que busca una respuesta, y reclama nuestra atención en favor de la vida del niño, cuando esta se pretende eliminar.

Sobre todo, cuando sabemos que la vida humana comienza con la fecundación, y que este es un hecho científico con demostración experimental; y que no se trata de un argumento supuestamente metafísico, ni de una hipótesis teológica, y mucho menos de la creencia de algunos, cómo no vamos a buscar una respuesta a las siguientes preguntas.

¿Cómo no preguntarnos, quién le advertirá suficientemente a la madre que en su seno hay desde el primer instante de la concepción una nueva vida, que debe ser protegida; y le ayudará a valorar la grandeza de la maternidad?

¿Quién será el responsable de hacerle ver que en su vientre no lleva un conjunto inorgánico de células o, una especie de malformación que puede ser extraída, como se ha dicho repetidamente?

¿Cómo no advertirle también a ella sobre el tiempo y las semanas de vida del niño por nacer transcurridas en su seno materno, sabiendo que éste tiene derecho a nacer, a vivir y morir dignamente?.

¿Cómo no pensar en ofrecer a la futura madre otros caminos alternativos, y brindarle a ella la protección y la legítima ayuda después del nacimiento, o el camino de la adopción, que respetando la vida, le permita al niño crecer y vivir en una familia?

¿Deben ser los médicos y los agentes de la salud, fieles a sus principios éticos y profesionales, quienes deban ocuparse de estas advertencias; y ser discriminados anticipadamente, si quieren velar no sólo por la salud de la madre sino también por la vida del niño por nacer?

Se puede sostener, sin que esto implique querer dejar de atender a la mujer, ni descuidar nunca su salud física y psíquica, sino todo lo contrario; que la norma que intenta reforzar la práctica del aborto en estos casos, sin considerar la vida del niño por nacer, y sin prevención ni referencia al mismo, implica abandonar y olvidarse de una vida humana.

Asimismo, sin atender en estos casos la vida en el seno materno, de la que no se habla; y sin la conciencia de los daños de todo orden, que no dependen de una creencia o prejuicio confesional, a los que se exponen a la madre y al niño por nacer, con la pronta inducción de un aborto; se orienta prácticamente a facilitar su aceptación sin límite alguno.

La calidad de atención que necesita recibir cada mujer y la futura madre, también exige la protección del niño por nacer.

Solidaridad y red por la vida
Con esta grave inquietud pude reunirme y conversar durante estos días con los dirigentes de los Movimientos y Asociaciones de la familia, con los responsables de los Equipos en favor de la vida, y con médicos e integrantes de la pastoral de la salud, que trabajan en la Arquidiócesis, los que manifestaron su profunda preocupación por estos procedimientos que no tienen en cuenta la vida del niño por nacer y que renovaron su empeño por defender la vida.

Sabemos que ha habido mujeres embarazadas con problemas de verdadera complejidad social y familiar, inclusive con riesgo de la propia salud, que recibiendo la debida atención y valorización personal, y confiando también en la providencia de Dios, aún cuando pensaron en algún momento en no tener a su bebé, pudieron continuar adelante con su embarazo. De este modo, alcanzaron un cuidado responsable de sus propias vidas y la de sus futuros hijos, y llegaron a ser mamás.

Por ello, es más que necesario que todos nos impliquemos activamente para que ninguna mujer embarazada se vea en una situación de soledad, falta de apoyo y carencia de ayuda solidaria; de tal manera que para ella el aborto nunca se presente como una salida o una solución.

Por nuestra parte, el Hogar de Madres, el Secretariado de la Familia y los Movimientos y Asociaciones que lo integran, Grávida, el Equipo de adopción del Movimiento Familiar Cristiano, Caritas, y otras instituciones e iniciativas en favor de los niños por nacer y ya nacidos, unidos a otros cristianos y personas de buena voluntad, quiere formar y ofrecer una red en favor de la vida, para valorarla decididamente, así como para alentar a las futuras madres en situaciones particulares a querer recibir a sus hijos, y proteger a los ya nacidos.

En este empeño de todos, confío que están particularmente unidos los sacerdotes, que a través de la predicación y de la Catequesis de Iniciación y de preparación a los sacramentos, del trabajo con los matrimonios y las familias en nuestras parroquias y comunidades, pueden enseñar, valorar y difundir el Evangelio de la vida.

Deseo que todos podamos estar unidos y renovar un fuerte compromiso por la vida, lo cual también implica una conciencia solidaria hacia los niños ya nacidos, y hacia sus madres, especialmente si sufren la pobreza y cualquier otra necesidad. Todos podemos estar unidos en esta misión, los cristianos, y los que pertenecen a otras religiones; sabiendo al mismo tiempo que el compromiso por la vida no es solo para los creyentes, sino para todos.

Como dice el Santo Padre Benedicto XVI “En este mundo, donde el hombre debe aprender cada vez más a reconocer y respetar a su hermano, la Iglesia quiere dar su contribución al servicio de la comunidad humana, iluminando siempre profundamente la relación que une a cada hombre con el Creador de toda vida y que funda la dignidad inalienable de todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural”(8). Encomiendo estas intenciones a Nuestra Señora del Rosario, Patrona de la Ciudad que lleva su nombre y de la Arquidiócesis, a la vez que los saludo fraternalmente en el Señor.

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CUARESMA - Una oportunidad de Vida - 40 días por una Vida

Este año el 25 de marzo, día de la Anunciación - Encarnación, DÍA DE LOS NIÑOS POR NACER,
lo celebraremos dentro de la Cuaresma,
es una oportunidad para sumergirnos en TODO el milagro y el misterio de la Encarnación y la Redención,
y durante esos cuarenta días tan especiales , que Jesús pasó en el desierto como preparación
para afrontar todo lo que sucedería y todo lo que El permitiría que le sucediese por nuestra salvación,
prepararnos tambien nosotros para seguirlo, y rezar por la salvación de nuestros hermanos,
especialmente la de los más necesitados de conocer a Jesús y al Evangelio,
y la de los que todavía no han nacido, y confían en nosotros desde el seno de su madre.

El compromiso es que durante los 40 días de Cuaresma recemos diariamente

- la Oración por la Vida de Juan Pablo II

- la Oración a Jesús en el Santuario de María

- la Oración de San Francisco de Asis
(cuyos textos encontrarás al final de este mensaje).

- un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.

- el ayuno, MISA y ROSARIO de los viernes , ofrecerlo para que se celebre, dignifique y ampare siempre
la vida desde su concepción y hasta la muerte natural.

Pidamos : 40 días por una VIDA ,
y si somos muchos los que rezamos, muchos bebes se salvarán, y sus mamás también.

 

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“RECIBIR CON AMOR Y GRATITUD EL DON DE LA VIDA”
Mensaje de Mons. Martín de Elizalde osb - Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio
EN LA SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR - DÍA DEL NIÑO POR NACER

Queridos hermanos y hermanas:

El misterio de la Encarnación del Verbo ilumina, desde la perspectiva de la fe revelada, la facultad que Dios otorgó al hombre y la mujer de engendrar una vida nueva. Participan así de la obra creadora de Dios, y preparan la incorporación de este nuevo ser, a quien Dios infundió el alma espiritual, a la familia de los hijos. El Hijo de Dios, en efecto, tomó nuestra naturaleza, en todo semejante a nosotros menos en el pecado, y la hizo suya, y nos confió la llamada a ser hijos de Dios. Por la venida del Salvador, el don precioso de la vida es el comienzo de la dignidad de la persona, y también de la vocación a la eternidad, al ser vencida la muerte y derrotado el pecado.

 1. En esta solemnidad de la Anunciación del Señor damos gracias a Dios por la Encarnación de su Hijo, con que se inicia el camino de nuestra redención, y unimos en el mismo gesto la gratitud por toda vida nueva, por cada pequeño ser que está albergado en el vientre materno. Damos gracias por la vida, damos gracias por la alegría y la esperanza que ella procura a los padres, a la familia y a la comunidad toda; pedimos por una feliz gestación, por el nacimiento de un hermano nuestro que iluminará ese hogar y que, una vez incorporado a la Iglesia por el bautismo, ha de ser testigo de Cristo, partícipe de su vida en el Espíritu y llamado a irradiar con sus obras y sus acciones el Evangelio.

 Por eso, invitamos a las madres embarazadas que se acerquen en este día a las parroquias y capillas, para participar de la Eucaristía y, al mismo tiempo, recibir una especial bendición que las aliente y fortalezca en su espera. De esta manera podrán anticipar, en la fe y en la oración, el nacimiento de sus hijos, confiándoselos a Dios, y comprometiéndose, como verdaderos fieles, al bautismo y a la educación cristiana de los mismos.

 2. Las cuestiones relativas a la procreación y a la conservación y unidad de la vida engendrada en el seno materno son cada vez más complejas. El Magisterio de la Iglesia ha acompañado este desarrollo, provocado por el avance de la ciencia y el estímulo de la búsqueda de mayores  conocimientos y su eventual aplicación, actualizando la expresión de su doctrina, en un ámbito que afecta tanto a las conciencias y alcanza niveles muy profundos de la sensibilidad y de la reflexión humana. La intervención de la ciencia permite conocer mejor estos delicados procesos, contribuye a que la misma vida incipiente sea asistida y protegida, resuelve casos dolorosos y contribuye a que muchas parejas logren concebir los hijos tan deseados. Pero también ha aumentado el riesgo de la manipulación, determinando efectos que son producto del egoísmo, de intereses, de ideologías. Como creyentes en el Dios de la Vida no podemos aceptar estos criterios, que encierran además un peligro para las conciencias y para la misma familia humana, en todos sus aspectos.

3. La reciente Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunas cuestiones de bioética Dignitas personae, fechada el pasado 8 de septiembre de 2008, es un instrumento necesario, muy bienvenido, para formar la conciencia de los cristianos, y recordar, incluso fuera del ámbito de los católicos, para quienes poseen el sentido más amplio del respeto por el ser humano, los principios fundamentales que a menudo son silenciados cuando no abiertamente contrariados por las autoridades civiles, los agentes sanitarios y los educadores de la sociedad. Leemos en el citado documento: “Juzgando desde el punto de vista ético algunos resultados de las recientes investigaciones de la medicina sobre el hombre y sus orígenes, la Iglesia no interviene en el ámbito de la ciencia médica como tal, sino invita a los interesados a actuar con responsabilidad ética y social. Les recuerda que el valor ético de la ciencia biomédica se mide tanto con referencia al respeto incondicional debido a cada ser humano, en todos los momentos de su existencia, como a la tutela de la especificidad de los actos personales que transmiten la vida(n. 10).

4. En el marco litúrgico de la solemnidad de la Anunciación, queremos reafirmar cuanto la Iglesia nos enseña sobre el respeto a la vida, especialmente la de los niños en el seno materno, y agregar algunas consideraciones cuya aplicación será de ayuda en estas cuestiones delicadas:

A. La vida es un don de Dios, y por ello la recibimos con gratitud y la cuidamos con amor. Ello se expresa finalmente en el respeto por la vida de los niños no nacidos, desde los primeros momentos de su concepción. Hay métodos y procedimientos con embriones, que son francamente inmorales, aunque la legislación vigente los admita y alguna corriente científica los justifique. Recomiendo la lectura y el estudio de la Instrucción que hemos mencionado, especialmente a las autoridades sanitarias y científicas y a los profesionales de la salud, pero también a los fieles que necesitan formarse en estas cuestiones y a todos aquellos que puedan encontrarse en situación de participar, sin el debido conocimiento, en prácticas de este tipo. Nos encontramos frente a propuestas sofisticadas, producto de investigaciones y experimentos de gran complejidad, y que pueden atraer como una promesa de mejor calidad de vida y una solución para determinados problemas. Tienen sin embargo el riesgo de procurar sus fines a un costo altísimo, que es la vida inocente, y de abrir la puerta a políticas eugenésicas y a proyectos de dominación que se apoyan en el empobrecimiento demográfico, en el debilitamiento moral y en la pérdida del sentido de familia. El mal del aborto se encuentra oculto en estas prácticas, como se encuentra en otras maneras más evidentes y directas, que constituyen un flagelo moral de nuestro tiempo. La conciencia del cristiano no puede consentir a ellas.

B. No podemos dejar de lamentar el incremento y la promoción de las prácticas abortivas y la publicidad con que se difunden esas propuestas. Corresponde en primer lugar señalar el uso de eufemismos, como interrupción de embarazo, aborto terapéutico, despenalización, tanto que el mismo término “aborto” se ha vuelto una expresión casi banal, anodina, de una práctica médica, sin atender a lo que es en verdad: el asesinato de una vida indefensa.

C. Las costumbres promiscuas y permisivas, la influencia del alcohol y las drogas, la indiferencia por los vínculos estables y por la misma santidad del sacramento, producen los efectos no queridos de embarazos de adolescentes o extramatrimoniales, sin una perspectiva de vida digna. Al no contar con el necesario afecto paterno y materno, condición habitual para un desarrollo logrado, aparecen graves carencias físicas y síquicas. Es esta situación la que induce a recurrir al aborto en muchos casos, como si la supresión del fruto de esa unión pudiera hacer olvidar la fragilidad de esa misma relación que no se funda en el amor ni tiene la estabilidad del compromiso personal. Sin una conversión de los espíritus y una transformación de las costumbres, que trascienda la genitalidad para centrarse en las condiciones humanas de la relación con una apertura a la vocación sobrenatural de hombres y mujeres, no podrán evitarse los efectos destructivos de una conducta hedonista y permisiva.

Por todo ello, la solemnidad de la Anunciación,- que nos coloca frente al misterio de la Vida que salva y de nuestra propia vida que es salvada por el Señor de la Vida -, es ocasión para renovarnos en la alegría y confianza con que acogemos el nacimiento de toda vida, y para comprometernos en la defensa de tantos inocentes que son sacrificados por comodidad, por egoísmo o por la fría e implacable voluntad de obtener resultados inmediatos. Unidos en la acción de gracias por este don tan grande, pedimos por una mayor conciencia de las realidades y situaciones que están en juego, y por las soluciones más justas y dignas.

María, Madre de Dios y madre nuestra, que llevó en su seno con esperanza a Jesús, acompañe y guíe a todas las madres, y sostenga con su intercesión a los padres, para que con amor y responsabilidad acompañen a sus esposas, y sea siempre protegida la vida de cada niño.

 Nueve de Julio, marzo de 2009